La Asamblea de Madrid suscribe la Declaración de La Palma

La Declaración de La Palma establece la Defensa del Cielo Nocturno y el Derecho a observar las Estrellas.

Cumpliendo el compromiso asumido por los representantes de los cuatro grupos políticos durante las III Jornadas sobre Contaminación Lumínica en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, celebradas el pasado mes de octubre en la localidad serrana de Hoyo de Manzanares, la Asamblea de Madrid ha suscrito la Declaración de la Palma. Este documento, emitido en la Conferencia Internacional en Defensa del Cielo y el derecho a observar las Estrellas, celebrada en la isla de La Palma en 2007, es una declaración de principios a favor de los cielos nocturnos no contaminados que permitan disfrutar de la contemplación del firmamento, lo que ha sido declarado por la UNESCO como un derecho inalienable de la humanidad equiparable al resto de los derechos ambientales, culturales y sociales. Esta declaración exige también que el control de la contaminación lumínica sea un requisito básico en las políticas de conservación de la naturaleza, dado el impacto que genera sobre muchas especies, hábitats, ecosistemas y paisajes.

El compromiso de suscribir este importante documento de alcance internacional por parte de la Asamblea de Madrid fue asumido el 17 de octubre de 2018 por Ángel Ramos (Grupo Popular), Rafael Gómez Montoya (Grupo Socialista), Alejandro Sánchez (Grupo Unidos Podemos) y Ana Rodríguez (Grupo Ciudadanos), durante el debate final que tuvo lugar en la clausura de las Jornadas de Hoyo de Manzanares y en presencia del Viceconsejero de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, Pablo Altozano, y algunos de los más prestigiosos científicos y expertos sobre contaminación lumínica que participaron en las mismas. Organizadas por las universidades Politécnica y Complutense de Madrid, el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, la Red Española de Estudios sobre la Contaminación Lumínica, la Asociación Cel Fosc, el Observatorio para la Conservación del Patrimonio de la Sierra de Guadarrama, y los Ayuntamientos de Miraflores de la Sierra, El Boalo-Cerceda-Matalpino y Hoyo de Manzanares, y financiadas en gran parte por el proyecto europeo STARS4ALL, las III Jornadas sobre Contaminación Lumínica en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama esta vez trascendieron más allá de los límites del espacio protegido y alcanzaron el ámbito regional al servir de escenario para la presentación oficial de la iniciativa “Iluminación Nocturna Respetuosa para la Comunidad de Madrid”, que reclama la aprobación de una normativa autonómica sobre contaminación lumínica por parte de la Asamblea de Madrid, y que ha sido elegida como LPI (Light Pollution Initiative) por el proyecto europeo STARS4ALL. En esta presentación se hizo pública una carta enviada por AISGUA (Asociación Intermunicipal Sierra de Guadarrama), integrada por 18 municipios de ambas vertientes serranas, en la que se manifiesta su adhesión a la iniciativa y su voluntad de colaboración con el grupo promotor de la misma. Los cuatro representantes de los grupos políticos en la Comisión de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Asamblea de Madrid coincidieron en la necesidad de abordar con determinación el problema de la contaminación lumínica en nuestra región para la próxima legislatura, llegando al consenso para la adhesión de la Asamblea de Madrid a la Declaración sobre la Defensa del Cielo Nocturno y el Derecho a ver las Estrellas.

Los grandes logros alcanzados desde la celebración en 2016 de las I Jornadas en Miraflores de la Sierra, y el gran paso hacia adelante dado en apenas un año desde la creación de la iniciativa “Iluminación Nocturna Respetuosa para la Comunidad de Madrid” hasta la materialización de este compromiso serio y fehaciente por parte de la Asamblea de Madrid (lo que la convierte en el segundo parlamento regional español en suscribir la Declaración de La Palma después de que lo hiciera el Parlamento de Galicia en 2015) son un enorme estímulo para seguir luchando contra la contaminación lumínica en nuestra región, tan nociva para la salud humana, la biodiversidad y nuestro patrimonio cultural, y quitarle a la ciudad de Madrid el poco honroso título de ciudad que más luz contaminante emite a la atmósfera de todas las capitales de la Unión Europea.